domingo, 19 de octubre de 2008

MONTEVIDEO SE PUEDE

APORTES PARA UNA ESTRATEGIA POLÍTICA

MOVIMIENTO NACIONAL DE ROCHA



FUNDAMENTACIÓN

Con motivo de la celebración de los 44 años de nuestro sector, ante la convicción generalizada que nos invade acerca del acierto, la actualidad y continuidad de los postulados originarios; surge irremediablemente la necesidad de replantear la estrategia política para estos tiempos que corren, en el intento de proyectar un trabajo político efectivo que permita consolidar y afianzar una mayor expresión electoral.


Asimismo, es dable comprobar, que los distritos electorales asumen comportamientos disímiles. Por un lado el Interior de la república plantea una clásica disputa por los espacios de decisión locales (Intendencias), dándole mayor importancia a estas definiciones, pese a ser las mismas posteriores en la cronología electoral y estar seguramente muy influenciadas del resultado de octubre del 2009 (las municipales son luego de las nacionales, en mayo 2010).
En Montevideo nuestro Partido Nacional, luego de la derrota sufrida en 2005, se encuentra procesando aún una estrategia que lo posicione y le devuelva el peso electoral necesario para aspirar a competir por la presidencia de la república en 2009.


OBJETIVOS

1) Nuestro Movimiento Nacional de Rocha en Montevideo.

Desde nuestro punto de vista nuestro sector esta llamado a ocupar un lugar preponderante en esta estrategia, y consecuente con su historia, creemos que no debe rehuir al desafío de procesar los necesarios movimientos y las inequívocas acciones, que lo proyecten como un protagonista de la primera hora de esta recuperación electoral del Partido Nacional en Montevideo.

La misma pasa, sin lugar a dudas, por un claro vuelco en el discurso y en la acción de nuestros líderes y dirigentes partidarios, de este giro de 180 grados debemos ser naturales promotores e impulsores quienes abrazamos la actividad política desde esta “Casa de los Lamas”.

Devolverle a Montevideo el lugar que se merece en la estrategia de desarrollo nacional, asignarle la importancia que tiene esta ciudad como eje vital, centro gubernativo y económico; con una visión integradora, descentralizadora y articuladora de la realidad nacional.  

A favor de su lugar en la construcción de un país articulado, a favor de su rol en el equilibrio del desarrollo social, económico y demográfico. Una visión de Montevideo que la distinga la diferencie y prestigie, no como la ciudad macrocéfala y centralista, sino como la capital de un país que la necesita y que la reconoce y se enorgullece de ella.


El retorno a esa senda, a la del año 1989, a ese camino de identidad ciudadana, de perfil urbano de nuestro movimiento político, será sin lugar a dudas uno de los pilares fundamentales en el resurgimiento de nuestro sector.


2) El Partido Nacional y Montevideo.

La problemática Montevideana, entendida como tal, justificada y apreciada, priorizada en la agenda de dirigentes y líderes partidarios conlleva a delinear una estrategia particular muy distinta a la desarrollada en los últimos años.

Nos preguntamos ¿porqué no existe en nuestro partido un deseo manifiesto y expreso de aspirar al gobierno municipal?, resulta esquiva y difícil de encontrar la referencia hecha por nuestros representantes a esta posibilidad. No se plantea en lo cotidiano, no esta en la elaboración diaria del discurso político, por lo tanto el ciudadano no cree en ella, naturalmente primero debemos creer nosotros.

Como objetivo político, el gobierno de Montevideo ha sido una consecuencia, una obligación accesoria del esfuerzo político central, naturalmente dicho esfuerzo ha sido la obtención del Gobierno Nacional.  

Para nosotros, la actual coyuntura política, hace que sea necesaria la reformulación de dichas estrategias, debemos lanzar un nuevo paradigma político de nuestro querido Partido Nacional, un Partido moderno, un Partido dinámico, un Partido que logra identificarse con los diferentes y variados escenarios, pero más aún un Partido que valoriza lo urbano, lo ciudadano, lo capitalino y en consecuencia desea, aspira y se plantea como objetivo prioritario Gobernar la Capital del País.


METODOLOGIA

1) Análisis de situación.

Los problemas cotidianos de un millón y medio de personas, condicionan naturalmente sus convicciones políticas, los llevan a identificarse, a crear conceptos y a visualizar la oferta política de acuerdo a su cultura y simbología.

El lenguaje, la comunicación, la semiótica, los delicados intereses que devela el complejo entramado social e institucional de la ciudad, nos plantean un desafío enorme.

Este complejo fenómeno tiene a su vez el aliciente de una intervención consuetudinaria, una estrategia de infiltración y de apropiación cultural y social que la izquierda ha potenciado en 18 años de gobierno. Esto no ha hecho mas que crear una comunión de intereses, una dependencia institucional, una simbología y sobretodo un acumulo de estereotipos y estigmas que expulsan al diferente, a las minorías, a quienes no comulgan con esa hegemonía frenteamplista.  

Debemos plantearnos la disyuntiva, de la permanencia como fuerza testimonial, que intente convencer e influir en la ciudadanía hasta revertir el proceso cultural, penetrando en el complejo entramado tejido por la izquierda con nuestra visión inmutable, o diseñar una opción atractiva que incorpore esa cultura, esos patrones de comunicación y esa imaginaria colectiva, una opción que nos haga interpretes del sentir popular superando los escollos de las divisas y las insignias.

2) El Paradigma Hegemónico

El actual Paradigma de la izquierda uruguaya se simplifica en el valor de lo “común”, la canalización del eufemismo “lo que pensamos todos”, lo que se ve y se siente, el mundo de las “sensaciones térmicas”, lo que “hacemos entre todos”, lo “participativo”, el reino de lo “aceptable socialmente”, el terreno de las encuestas de imagen y opinión que condicionan las acciones gubernativas.  

Ésta impronta constituye para el oficialismo y su política de exclusión: la negación de toda alternativa a lo que se viene haciendo y favorece y abona la tesis de la ausencia de otro modelo posible.  

Facilitada, así y de esa manera, la construcción de un relato monótono, tedioso y unívoco, dónde los “buenos”, los “dueños de la verdad”, los “intelectuales”, los “defensores de la clase trabajadora”, los “artistas y hombres cultos” tienen camino libre para elucubrar, y a su antojo se esfuerzan día a día en construir una pérfida e ilusoria HEGEMONIA que margina y discrimina todo lo diferente.  

Este determinismo, militante y absolutista, domina el accionar político y la articulación con las organizaciones sociales, marcando un estilo desde la izquierda y su administración municipal. El mismo ha llevado a condicionar negativamente la participación ciudadana en organizaciones que no formen parte o no estén avaladas y/o bendecidas por la predica oficial. Resulta muy difícil integrarse al sistema, a la red, a la corporación, sí no se profesa la “fe progresista” y la tolerancia y apoyo explícito al régimen. 

En momentos en que la desidia va ganando a los distintos sectores sociales y sobre todo a las nuevas generaciones, dado que es la única forma de escape al mensaje “oficial”, tenemos la responsabilidad histórica de articular una respuesta contundente, ser capaces de armar y presentar el modelo alternativo.

3) La elaboración de la Alternativa posible.

Es preciso la estructuración de un Programa Popular Ciudadano (PPC) que incorpore las diferentes opciones disidentes, las corrientes del pensamiento alternativas al modelo forzado.

La libertad, el humanismo, el valor del ciudadano -en tanto individuo y sujeto de valor- en la construcción y ejercicio de su libre albedrío, la solidaridad, la justicia social, la plena vigencia y defensa del estado de derecho y en forma especial: de los derechos humanos y de la defensa del medio ambiente, la honradez administrativa y la lucha contra los vicios sociales, deben constituirse en premisas de una ideario amplio e inclusivo al servicio de los grandes problemas comunes.

Un PPC sin banderas, sin divisa, con el aporte fundamental de nuestros dirigentes y militantes nacionalistas, pero sobre todo un PPC que sepa ser generoso y atractivo, capaz de seducir y dar comodidad a los miles de ciudadanos que desean un cambio en la ciudad de Montevideo.


4) MONTEVIDEO Propia, querida y deseada.
  Bases para la elaboración del PPC.

Recuperar nuestra mística montevideana, construir nuestro discurso integrador en lo Nacional, pero orgulloso de su ciudad y su pertenencia a la capital, nuestra hermosa ciudad de Montevideo. Incorporar su colorido, su frescura, su cultura multifacética, diversa, intensa.  


En síntesis la confección colectiva de un programa para Montevideo es una urgencia política para nuestro partido, pero más aún es una necesidad para los montevideanos que necesitan una ALTERNATIVA. Un Programa Popular Ciudadano.

ESTRATEGIAS

1) NUESTRO COMPROMISO CIUDADANO

Por todo esto creemos que nuestro sector debe propiciar un debate, un gran espacio de intercambio de ideas, debemos convocar a correligionarios de todos los sectores y naturalmente a todos los ciudadanos que se identifiquen con nuestra visión, debemos convocarlos para trabajar por el Gobierno de Montevideo, debemos colocar este tema en un lugar preferencial de la agenda política del Partido Nacional.


2) DEFINICIONES QUE NO PUEDEN ESPERAR

Para esto debemos realizar nuestros mayores esfuerzos para delinear nuestra estrategia como sector, definir nuestras responsabilidades personales, nuestros liderazgos y las líneas de trabajo tendientes a concretar y consolidar nuestra capacidad de expresión electoral. En este sentido creemos muy importante procesar cuanto antes las definiciones que nos permitan identificar a los compañeros y el equipo de nuestro Movimiento para Montevideo. Definir quienes serán nuestros candidatos para la ciudad nos ayudará en la convocatoria y sobre todo en la confección de los equipos de trabajo, así como en la asunción de responsabilidades específicas.  

Una estrategia de posicionamiento político que nos permita plantear un Movimiento Nacional de Rocha perfilado hacia la preservación de sus más profundos principios e ideales fundacionales, pero que a su vez nos permita proyectar una imagen nueva, una edificación institucional moderna, sobre bases de comunicación innovadoras. La tarea de elaborar esta delicada estrategia debe recaer en expertos, compañeros (que vaya si los hay) especialistas en el tema, de probada experiencia y trayectoria en materia de diseño y comunicación institucional. La nueva simbología deberá recoger mucho de lo existente, de lo tradicional, e incorporar lo nuevo y sintetizar en nuevos materiales, logotipos, colores e imágenes que sintonicen con los objetivos reformulados y con la estrategia definida. La independencia técnica en esta labor deberá estar garantizada, como forma de nutrirnos del aporte de quienes nos ven desde el afuera, lejos del apasionamiento, abstraerse por un momento de la carga emotiva que entraña el “ser blanco” y develar los nuevos códigos que nos acerquen al público objetivo, a quienes debemos dirigir el esfuerzo en comunicación.

Ante el deterioro manifiesto de la actual administración, su desgaste, fruto de los episodios de corrupción, su mal relacionamiento con sus empleados y fundamentalmente el incremento de la carga impositiva, con la contrapartida cada vez más deficitaria en materia de servicios públicos, surgen voces de desencanto. Son muchos lo ciudadanos descreídos, frustrados.

Estos votantes con un perfil político progresista, o definido comúnmente como de centro izquierda, necesitan construir un modelo alternativo. Es a ellos a quienes debemos apuntar, es a ellos a quienes debemos organizar y canalizar sus aportes y participación.

Sería un error pretender que se hicieran “blancos”, que se volcaran al nacionalismo, pretender que borraran más de 30 años de “cultura” y “adoctrinamiento”, pero sí, y de eso no hay dudas, podríamos elaborar un nuevo canal de comunicación, una brecha en la coraza frenteamplista, un mensaje especialmente destinado a ese espacio de ciudadanos. Un canal de comunicación que tenga las más ricas tradiciones del Movimiento Nacional de Rocha: la honestidad, la justicia social, la lucha por los derechos humanos, el aporte inmenso de Carlos Julio Pereyra y naturalmente la visión de país traducida en “Nuestro compromiso con Ud.” Una clara y definida estrategia de trabajo tendiente a nuclear al voto del centro izquierda del espectro político, acercándolo a una propuesta que no le es ajena conceptualmente, pero que hemos tenido enormes dificultades para plantear y comunicar, fundamentalmente por las conjeturas simbólicas malintencionadas y estereotipadas que se han construido, hábil y sistemáticamente, sobre nuestro partido.

3) RENOVACIÓN PERMANENTE, EL VÍNCULO…

Naturalmente el proceso de renovación que esta viviendo nuestro sector necesita de una clara identificación de los continuadores de la línea histórica, al igual que lo sucedido en algunos Departamentos del Interior (Maldonado, Treinta y Tres), la mayor o menor sintonía que despierte este proceso de renovación de liderazgos determinará y desencadenará la adhesión del ciudadano a la participación política, y en esta sabia elección radicará el futuro electoral de nuestro grupo. 
  
En Montevideo el voto en la interna debe dirigirse no solo a una candidatura presidencial y al respaldo a un grupo histórico del Partido Nacional, el voto debe estar claro, y debemos generar el compromiso de que así sea, para que podamos negociar con el peso y la legitimidad de los votos un lugar preponderante en la lista de la Alianza Nacional por Montevideo para nuestro sector. 

Que nuestros candidatos y candidatas sean en definitiva “un buen motivo para votar a la 504”, a diferencia de que “la 504 sea un buen motivo para votar a candidatos poco conocidos”, por supuesto que si logramos un equilibrio entre los dos conceptos estaremos logrando un enorme avance. El peso de una lista histórica, con la continuidad de los valores asegurada en la renovación.

El énfasis en los candidatos, en las nuevas caras visibles, significa una variación sustancial en el eje de la campaña desarrollada en 2004, la claridad de una estrategia definida a priori, marca una segunda diferencia sustancial con lo ocurrido en 2004. Ambas decisiones, no menores, no tenemos dudas de que repercutirán positivamente en una clara mejora en la adhesión electoral.

4) LA CONQUISTA DE MONTEVIDEO, ARDUA TAREA…

Convocar al trabajo por Montevideo, convocar a generar una ALTERNATIVA /Montevideo - debe hacerse como lo anticipamos sobre la base de dejar bien en claro los términos de referencia, los nuevos liderazgos, los interlocutores autorizados. Serán ellos los responsables de identificar a los grupos del Partido Nacional y los ciudadanos independientes que deseen sumarse a esta estrategia.

Este proceso, generador y creativo, debemos pensarlo en términos de asesoramiento en imagen, comunicación y proyección institucional.  
En el mismo debemos cifrar altas expectativas y a su vez debemos despojarlo de influencias y subjetividades, no debemos olvidar el objetivo: llegar al público seleccionado, llegar al ciudadano y votante indicado, elegir los caminos semióticos y simbólicos que nos conduzcan a esa identidad y a esa comunión de intereses.  

No debemos convencernos a nosotros mismos, no hay que reforzar nada de lo que estamos seguros, la idea es acercar a quienes deben pasar a engrosar la columna de votantes y militantes, a ellos debemos tender los puentes, sin llegar al extremo de no reconocernos a nosotros mismos, pero con la necesaria frialdad que lleva a despojarse de las consignas y símbolos que lejos de sumar, alejan y generan brechas culturales insalvables. Es un enorme desafío, un sacrificio costoso para nuestra cultura partidaria, de la bandera y divisa blanca, pero debemos ser concientes de la importancia de los contenidos por sobre las formas, los conceptos por sobre los símbolos, máxime cuando la libertad y la democracia están en juego.

El voto de los jóvenes significará el futuro, la prosperidad, es importante que recordemos que en esta elección votarán por primera vez los chicos y chicas que nunca conocieron otro gobierno en Montevideo (18 años) y peor aún, han sido victimas de una campaña malintencionada y meditada desde los ámbitos de la educación y de la cultura en contra de nuestros partidos tradicionales, sus colores, sus símbolos y sus dirigentes.


5) LA GRAN ALARMA, LA VOZ, EL LLAMADO…

Ni bien logremos procesar las definiciones propias y estructurar nuestro funcionamiento sobre la base de acordar la estrategia del sector, motivo por el cual ha sido elaborado este documento, resta el esfuerzo de impulsar la idea a nivel partidario.

La convocatoria a realizar por el Movimiento de Rocha en Montevideo, tendiente a generar esa -Alternativa/Montevideo- dispuesta a Gobernar la Capital, deberá comenzar por identificar a los dirigentes afines y con deseos de trabajar honestamente por los intereses generales del partido y la ciudad.
Creemos que deberíamos poner la Casa de los Lamas a disposición de dicha coordinación de acciones.


LA BATALLA QUE SE PIERDE ES LA QUE NO SE LIBRA, QUE SE SEPA, QUE QUEDE BIEN CLARO, QUE HABRÁ BATALLA POR MONTEVIDEO


Dr. Gastón Cossia.